Los robots utilizados para tareas de inspección industrial y posterior certificación son habitualmente del tipo ROV (Remote Operated Vehicle), es decir, teleoperados. Además, en la mayoría de los casos este control se realiza vía cable o “cordón umbilical”. Esto es básicamente por motivos de seguridad y eficacia en la operación, ya que hay que tener en cuenta que estos equipos en la mayoría de ocasiones van a “trabajar” en el interior de canalizaciones de todo tipo: tanques, depósitos, minas, galerías, etc.
En primer lugar, el cable permite suministrar al robot la energía necesaria para sus motores, cámaras e iluminación. Esto nos permite tener la alimentación bajo control en el puesto de mando, eliminando el riesgo de pérdida del equipo en el interior de una cavidad por agotamiento de baterías. Además, al no tener que incorporar las baterías a bordo del equipo, sus dimensiones y peso se reducen muy considerablemente, lo cual repercute en un mejor acceso en espacios confinados.
En primer lugar, el cable permite suministrar al robot la energía necesaria para sus motores, cámaras e iluminación. Esto nos permite tener la alimentación bajo control en el puesto de mando, eliminando el riesgo de pérdida del equipo en el interior de una cavidad por agotamiento de baterías. Además, al no tener que incorporar las baterías a bordo del equipo, sus dimensiones y peso se reducen muy considerablemente, lo cual repercute en un mejor acceso en espacios confinados.
En segundo lugar, el cable permite una comunicación y transmisión óptima de los datos y de las imágenes que el robot va captando en su recorrido. Otras opciones para la comunicación, como la radio o frecuencias inalámbricas, son de elevado riesgo ya que en el interior de una cavidad vamos a perder la señal con mucha facilidad, lo que implicará además la posible pérdida del equipo.
Finalmente el cable, que en la mayoría de casos incorpora una malla de acero, permite la recuperación del equipo en situaciones críticas mediante tracción con el propio cabrestante o tambor de almacenaje del cable.Por el contrario, la presencia de este “cordón umbilical” condiciona la distancia de operación. A mayor distancia, más cable. Esto quiere decir más peso y más rozamiento, lo que implica una mayor necesidad de tracción, es decir, más peso y robustez en el robot. Por este motivo, existen diferentes tamaños para diferentes secciones de cavidad y distancias de inspección.Los robots (ROV) en los que Roboserv® confía para tareas de inspección y certificación por prestaciones y calidad, son los modelos de la serie VERSATRAX, desde el VT100 para conducciones a partir de 100 mm de sección, hasta el VT300 a partir de 300 mm de sección y con una operativa de hasta 2000 m. Todos estos modelos incorporan cámaras de alta resolución con funciones pan/tilt/zoom con una cobertura de 360º. Además, las imágenes captadas por el ROV son identificadas y almacenadas directamente en formato digital sobre una tarjeta de memoria para su posterior procesamiento en la elaboración del informe de inspección y su certificación por parte de las entidades acreditadas.
Josep M. Nogués
Roboserv®


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